El acuerdo de libre comercio firmado entre la Unión Europea e India no es solo un pacto arancelario. Es, sobre todo, un movimiento estratégico que reconfigura la logística internacional entre dos de los mayores polos económicos del planeta en un momento de fuerte tensión en las cadenas de suministro globales.
La creación de una zona de libre comercio que abarca a cerca de 2.000 millones de personas y alrededor de una cuarta parte del PIB mundial convierte este acuerdo en un nuevo eje logístico entre Europa y Asia. En un contexto de relocalización industrial, diversificación de proveedores y búsqueda de rutas más resilientes, el pacto UE-India sitúa a la logística en el centro del tablero.
El anuncio se produjo tras la reunión en Nueva Delhi entre el primer ministro Narendra Modi, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, subrayando el carácter geopolítico y estratégico del acuerdo.
Menos aranceles, más flujos logísticos
La eliminación progresiva de aranceles es el motor que activará un aumento sostenido de los flujos de mercancías. India reducirá o eliminará derechos sobre el 96,6% de las exportaciones europeas, mientras que la UE liberalizará el 99,5% de sus partidas arancelarias para productos indios en un plazo máximo de siete años.
Este descenso de barreras no solo abarata los productos: reduce fricciones logísticas, agiliza operaciones aduaneras y mejora la previsibilidad de las rutas comerciales. Para los operadores logísticos, significa mayor volumen, planificación a largo plazo y una intensificación de los corredores marítimos, aéreos y multimodales entre Europa y el subcontinente indio.
La Comisión Europea estima que las empresas europeas ahorrarán hasta 4.000 millones de euros anuales en derechos de aduana, una parte de los cuales se trasladará a inversiones en transporte, almacenaje y optimización de cadenas de suministro.
Impacto directo en el transporte industrial
Los sectores más beneficiados por el acuerdo son también los que generan mayor complejidad logística.
La maquinaria industrial y el material eléctrico —principal categoría exportadora europea hacia India— soportaban aranceles de hasta el 44%. Su reducción incrementará el transporte de carga de alto valor, proyectos industriales llave en mano y envíos especiales.
En aeronáutica, química y farmacia, la eliminación gradual de aranceles impulsará flujos regulares de mercancía sensible, con mayores exigencias en trazabilidad, control de temperatura y cumplimiento normativo.
El caso del automóvil es especialmente relevante desde el punto de vista logístico. La reducción de aranceles del 110% al 10% en vehículos, junto con la liberalización total de componentes, abre la puerta a nuevas cadenas de suministro euro-indias, tanto en exportación de piezas como en ensamblaje, logística just-in-time y distribución regional.
India como nodo logístico estratégico
En 2024, la UE exportó a India bienes y servicios por valor de 75.000 millones de euros, mientras que importó 89.800 millones. Esta bidireccionalidad consolida a India no solo como mercado final, sino como hub logístico y productivo dentro de las cadenas globales.
Las importaciones europeas desde India —maquinaria, productos químicos, acero, farmacia y textiles— refuerzan rutas ya consolidadas y aceleran inversiones en puertos, infraestructuras logísticas y servicios de transporte internacional.
Para Europa, el acuerdo contribuye a diversificar riesgos en un contexto de dependencia excesiva de otras regiones asiáticas y a reforzar la resiliencia de sus cadenas de suministro.
Servicios logísticos y transporte: un marco más predecible
El acuerdo no se limita a bienes. La liberalización de servicios supone un avance clave para el sector logístico. India ha asumido compromisos más ambiciosos que en acuerdos anteriores, facilitando el acceso europeo a servicios financieros, transporte marítimo, logística integrada y servicios profesionales.
Esto se traduce en mayor seguridad jurídica para navieras, transitarios, operadores logísticos y empresas de transporte que operan o planean operar en el mercado indio, con reglas más claras sobre licencias, presencia local y estructuras de gestión.
Para las pymes logísticas, el tratado incorpora herramientas prácticas: puntos de contacto específicos y una plataforma digital conjunta con información actualizada sobre aranceles, aduanas y requisitos operativos, reduciendo barreras de entrada históricas.
Una apuesta por cadenas de suministro más robustas
El acuerdo UE-India entrará en vigor de forma gradual tras su ratificación, con un horizonte de hasta diez años. Pero su impacto logístico será inmediato en términos de planificación, inversión e infraestructuras.
Con una economía india creciendo por encima del 6% anual y una población joven de 1.450 millones de personas, el pacto consolida un corredor logístico estratégico entre Europa y Asia, en un momento en que las cadenas globales buscan estabilidad, diversificación y eficiencia.
La Comisión Europea prevé que las exportaciones de bienes europeos a India se dupliquen de aquí a 2032, un crecimiento que tendrá un reflejo directo en el transporte internacional, el empleo logístico y el desarrollo de nuevas rutas comerciales.
En un mundo de comercio fragmentado, el acuerdo UE-India no solo abre mercados: redefine la logística internacional como pilar central de la estrategia económica europea.
La apertura de nuevos corredores comerciales exige algo más que acuerdos políticos: requiere estrategia logística.
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