En GRUP MET trabajamos las operaciones pharma analizando la cadena completa: origen, condiciones de transporte, routing, puntos de transferencia, solución térmica, transporte aéreo, gestión aduanera y entrega en destino.

Cold chain failures reales: dónde falla de verdad la cadena de frío farmacéutica

Una expedición farmacéutica puede salir de origen correctamente preparada, viajar en un embalaje cualificado, disponer de monitorización de temperatura y llegar a destino con una desviación. No hace falta que falle el sistema de refrigeración de un camión ni que una mercancía quede abandonada durante horas al sol. En la práctica, muchos problemas aparecen en momentos mucho menos evidentes: una conexión que se pierde, una espera que se alarga en terminal, una inspección aduanera no prevista o una entrega que llega cuando el receptor ya no puede descargar.

Ahí está una de las particularidades de la cold chain farmacéutica. El riesgo no está únicamente en transportar a una determinada temperatura, sino en conseguir que las condiciones previstas se mantengan durante toda la operación, también cuando la mercancía cambia de manos, permanece inmóvil o el plan inicial deja de cumplirse.

Las Good Distribution Practices de la Unión Europea lo plantean de forma muy clara: durante el transporte deben mantenerse las condiciones definidas para el medicamento y la planificación debe seguir un enfoque basado en riesgo. Además, cuando se produce una excursión de temperatura, debe notificarse, investigarse y gestionarse mediante un procedimiento establecido.

El vuelo no suele ser toda la historia

Imaginemos una expedición aérea internacional de producto farmacéutico sensible a la temperatura. La mercancía sale de planta según lo previsto, llega al aeropuerto dentro de plazo y entra en la terminal. Hasta ese momento, el registro es correcto.

El problema aparece unas horas después. Una incidencia operativa impide cargarla en el vuelo programado y la expedición se recoloca en el siguiente servicio disponible.

Puede que el embalaje sea excelente y que todavía no se haya producido ninguna excursión de temperatura. Sin embargo, algo fundamental ha cambiado: la solución logística fue calculada para un determinado tiempo de tránsito y ahora ese tiempo es mayor.

Éste es precisamente el tipo de variable que hace que una ruta no deba estudiarse únicamente como una sucesión de vuelos. La OMS dedica una guía técnica específica al transport route profiling: analizar la exposición térmica y la duración de una ruta real para determinar si el sistema de transporte y el embalaje son adecuados para las condiciones que pueden encontrarse durante el trayecto.

En otras palabras, una ruta Barcelona–Frankfurt–São Paulo no son únicamente tres aeropuertos y dos vuelos. También son tiempos de aceptación, handling, conexiones, esperas, exposición exterior, disponibilidad de cámaras de temperatura controlada, horarios aduaneros, posibles retrasos y transporte terrestre en destino.

Uno de los fallos más habituales empieza antes de salir

Cuando pensamos en cadena de frío tendemos a visualizar el transporte. Sin embargo, una operación puede empezar a comprometerse antes de que el vehículo abandone las instalaciones.

En los sistemas pasivos, por ejemplo, el comportamiento térmico depende de una configuración concreta: acondicionamiento correcto de los elementos refrigerantes, disposición de la carga, temperatura inicial, procedimiento de montaje y duración para la que se ha cualificado el embalaje. La OMS cuenta precisamente con documentación específica para la cualificación de shipping containers y diferencia entre sistemas pasivos, vehículos refrigerados y soluciones activas para transporte aéreo.

Esto tiene una consecuencia práctica importante: utilizar un embalaje cualificado no significa que una expedición esté automáticamente protegida ante cualquier escenario.

Si una solución ha sido diseñada para soportar unas determinadas condiciones durante un tiempo determinado, cambiar significativamente el routing, prolongar una escala o exponerla a condiciones ambientales diferentes puede alterar el margen de seguridad disponible.

Por eso, cuando una expedición de cold chain falla, la pregunta no debería ser únicamente “¿qué embalaje utilizamos?”. También hay que preguntarse para qué ruta, para qué duración y bajo qué condiciones se diseñó esa solución.

El tramo más corto puede convertirse en el más delicado

Un vuelo intercontinental puede durar diez horas y mantenerse sin incidencias. Después, la mercancía puede pasar veinte o treinta minutos en un punto de transferencia y encontrarse allí con la mayor exposición térmica de toda la operación.

Pensemos en la plataforma de un aeropuerto en verano, en un traslado entre terminal y aeronave, en una espera antes de entrar en una cámara o en una mercancía que ya ha sido descargada pero todavía no ha pasado al siguiente eslabón.

IATA identifica precisamente el transporte farmacéutico como una actividad que requiere equipos, instalaciones, procedimientos de handling y coordinación específica entre todos los participantes de la cadena. Su normativa de control de temperatura incorpora requisitos particulares para mercancía sanitaria sensible al tiempo y a la temperatura, incluida la identificación específica de estos envíos y procedimientos de aceptación para compañías aéreas y agentes de handling.

Esto es importante porque el riesgo no desaparece cuando la mercancía entra en un aeropuerto con infraestructura pharma. Hay que saber qué ocurrirá con ella en cada transferencia.

Una cadena de frío no se rompe únicamente cuando una máquina deja de funcionar. También puede romperse cuando nadie ha definido claramente qué debe suceder durante una espera aparentemente rutinaria.

Aduanas también forma parte de la gestión térmica

Hay otro punto que a menudo se analiza como si perteneciera a un departamento completamente distinto: la aduana.

Una clasificación incorrecta, documentación incompleta, una inspección física o una discrepancia documental pueden ampliar considerablemente el tiempo previsto de una expedición. En una mercancía convencional, ese retraso puede traducirse sobre todo en costes y demora. En una carga farmacéutica sensible a la temperatura, además puede consumir parte del tiempo durante el cual la solución térmica mantiene las condiciones requeridas.

Aquí es donde empieza a verse por qué una operación pharma no puede diseñarse por departamentos independientes.

No sirve de mucho tener un excelente sistema de embalaje si el despacho aduanero no ha sido anticipado. Del mismo modo, una ruta aérea muy rápida puede perder buena parte de su ventaja si genera una conexión compleja o un punto de entrada donde el riesgo de retención es mayor.

La OMS aborda los procesos de transporte aéreo, la identificación y control de riesgos y los acuerdos de servicio dentro de la misma guía sobre operaciones de transporte a temperatura controlada. No son elementos aislados: forman parte del diseño de una misma cadena.

Cuando todos hacen bien “su parte” y la operación falla igualmente

Este quizá sea uno de los problemas más interesantes de la logística farmacéutica internacional.

El transportista recoge correctamente. El handler cumple su procedimiento. La aerolínea ejecuta el vuelo. El agente de destino despacha. El transporte terrestre entrega.

Y aun así puede existir una vulnerabilidad.

¿Por qué? Porque una expedición internacional no funciona como una suma de operaciones independientes. Funciona como una continuidad.

Cada cambio de custodia introduce información que debe mantenerse: temperatura requerida, prioridad de handling, tiempos máximos, instrucciones ante una incidencia, contacto de emergencia, condiciones de almacenamiento y procedimiento de entrega. Cuantos más actores intervienen, más importante resulta que esa información no se fragmente.

IATA insiste precisamente en la cooperación entre los distintos socios de la cold chain como uno de los elementos necesarios para preservar la integridad de los productos sanitarios durante el transporte aéreo. Su programa CEIV Pharma nació para estandarizar procesos y mejorar el nivel de cumplimiento y manipulación de productos farmacéuticos a lo largo de la cadena aérea.

Por eso una expedición puede fallar incluso cuando no existe un “culpable” evidente. A veces el problema está en la interfaz entre dos operaciones que, observadas por separado, parecían correctas.

Un data logger dice qué ocurrió. No impide que ocurra

La monitorización es esencial en cold chain, pero también puede generar una falsa sensación de seguridad.

Instalar un registrador de temperatura no convierte automáticamente una expedición en una operación controlada. El dispositivo debe ser adecuado, estar correctamente ubicado y ofrecer información que realmente permita interpretar qué ha sucedido con el producto.

Las GDP europeas establecen que los equipos utilizados para monitorizar la temperatura durante el transporte deben mantenerse y calibrarse periódicamente. También exigen que se pueda demostrar que el medicamento no ha estado expuesto a condiciones que puedan comprometer su calidad o integridad.

Esto explica por qué descubrir una excursión a la llegada no debería ser el objetivo del sistema.

El objetivo es haber identificado previamente dónde podría producirse.

Un registro perfecto después de veinte expediciones no convierte automáticamente una ruta en segura. Puede significar que las condiciones han sido favorables veinte veces. Lo relevante es saber qué pasaría cuando el vuelo se retrasa seis horas, cuando la carga pierde su conexión o cuando la temperatura exterior es muy diferente a la utilizada como referencia.

La última milla también puede arruinar una operación impecable

Hay expediciones extremadamente controladas durante miles de kilómetros que llegan a destino y encuentran un problema mucho más sencillo: el almacén está cerrado, la descarga no está preparada o el vehículo tiene que esperar.

Las GDP europeas indican incluso que las entregas deben realizarse en la dirección establecida y bajo custodia del destinatario, y contemplan procedimientos específicos para entregas de emergencia fuera del horario habitual.

La última milla debe estar diseñada cuando todavía se está planificando el origen, no cuando la mercancía ya ha aterrizado. Quién recibe, cuándo puede recibir, qué ocurre si hay un retraso y cuánto tiempo puede esperar el producto son preguntas logísticas, pero también son preguntas de calidad.

¿Entonces dónde falla normalmente una cold chain?

Después de analizar una operación completa, rara vez aparece un único gran error. Lo habitual es encontrar pequeñas vulnerabilidades que se van acumulando: un tiempo de tránsito calculado con demasiado optimismo, una conexión sin suficiente margen, un embalaje adecuado para el escenario previsto pero no para una incidencia prolongada, una transferencia poco controlada, un procedimiento aduanero que no se ha anticipado o una última milla demasiado dependiente de que todo lo anterior llegue exactamente a la hora prevista.

Eso explica también por qué los estándares internacionales insisten tanto en el análisis de riesgos y en la cualificación de las rutas. La OMS no se limita a publicar recomendaciones generales sobre almacenamiento y transporte de productos farmacéuticos sensibles a tiempo y temperatura; dispone de suplementos técnicos específicos para cualificación de rutas, contenedores, transporte por carretera y aire y sistemas de monitorización.

La idea de fondo es sencilla: no se trata de preparar una operación para cuando todo funciona, sino de saber qué capacidad de respuesta tiene cuando deja de funcionar.

La mejor incidencia de temperatura es la que se detecta antes de producirse

En GRUP MET trabajamos las operaciones pharma analizando la cadena completa: origen, condiciones de transporte, routing, puntos de transferencia, solución térmica, transporte aéreo, gestión aduanera y entrega en destino.

Porque muchas veces el problema no está en el vuelo que aparece en la reserva, sino en las horas que hay antes, después y entre un tramo y el siguiente.

Y ésa es precisamente la información que conviene conocer antes de mover la mercancía.

Si gestionas expediciones farmacéuticas internacionales y quieres saber dónde pueden estar los puntos débiles de tu operativa, en GRUP MET podemos realizar una auditoría inicial gratuita de tu cadena logística. Revisamos el routing, los principales puntos de transferencia y los riesgos operativos para identificar dónde puede producirse una ruptura de la cold chain y qué aspectos merece la pena revisar antes de la siguiente expedición.

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